16 de mayo, Día Internacional de la Luz 

El Día Internacional de la Luz es una iniciativa global, promovida por la UNESCO, para incrementar el conocimiento de la ciencia y las tecnologías de la luz y su impacto en el mundo actual. Conmemora la primera emisión de luz láser en 1960, justamente un descubrimiento científico que proporciona herramientas para el beneficio de la sociedad tanto en las comunicaciones como en las tecnologías de la salud, así como en otros múltiples campos.  

La interrelación entre la luz solar y salud 

Con motivo del Día Internacional de la Luz, el Instituto Silestone destaca la importancia de la presencia de luz natural en nuestras vidas ya sea en el hogar, el lugar de trabajo o el entorno educativo. La luz no solo tiene un impacto positivo en nuestra salud física y mental, sino que también puede influir en nuestro bienestar general y en nuestra calidad de vida. 

Desde hace décadas, los científicos saben que la luz natural es esencial para la salud humana. Somos seres circadianos que significa “alrededor del día”, es decir, estamos programados por un reloj biológico que controla nuestros ciclos vitales a través de la luz solar. La falta de exposición a la luz del día altera nuestro sueño, así como la presencia de fuentes de luz artificial a la hora de acostarnos, lo que tiene un impacto directo e importante en nuestra salud.

Hay estudios que demuestran que las personas que pasan la mayor parte del día en habitaciones sin ventanas duermen peor y tienen peor salud física y mental que las que tienen ventanas cerca. Un clásico estudio descubrió que alumnos que estudiaban sin luz diurna mostraban un patrón hormonal alterado que influía negativamente en su crecimiento y sus ausencias por enfermedad. Pero no solo nuestra salud será mejor, sino que la recuperaremos más rápidamente. Un hospital coreano reveló que sus pacientes se recuperaban antes en habitaciones orientadas al sureste observando además que la luz matinal era más beneficiosa para la salud de los enfermos. 

Dos de las grandes dolencias de nuestra era moderna, el estrés y la depresión, están relacionadas también con la falta de luz diurna. Otros estudios han establecido que los trabajadores de oficinas sin ventanas son menos felices y gozan de peor salud que sus colegas con fuentes constantes de luz natural. Además, están más estresados. Los trabajadores del Ártico sienten que no duermen lo suficiente y son más propensos a la depresión durante el invierno, un hallazgo respaldado por una amplia investigación sobre el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), un tipo de depresión que afecta a algunas personas durante los días más cortos de esta estación del año.  

Con menos frecuencia se ha estudiado la relación entre la luz del día y el comportamiento. Sin embargo, investigadores taiwaneses demostraron que las personas actúan de forma más ética estableciendo que un entorno más luminoso puede inducir a actuar de forma menos egoísta y aumentar las probabilidades de comportarse con mayor honestidad. 

Fuente: artículo “Healthier by Design: Impact of Windows and Sunlight on Health, Productivity, Stress” de Blue Zones 

 

El diseño de espacios bien iluminados es esencial para el óptimo desarrollo de nuestra vida  

Vivir en espacios bien iluminados con luz natural nos proporciona numerosos beneficios. La luz del sol es una fuente de vitamina D, esencial para la salud de nuestros huesos y el sistema inmunológico. Además, la exposición regular a la luz natural ayuda a regular nuestro reloj interno, mejorando la calidad del sueño y promoviendo una sensación general de bienestar.  

Trabajar en entornos bien iluminados también puede tener un impacto significativo en nuestra productividad y rendimiento laboral. La luz natural mejora la concentración, reduce la fatiga visual y fomenta un ambiente de trabajo positivo. Estudios han demostrado que los empleados que trabajan en espacios con abundante luz natural son más eficientes, creativos y están más satisfechos en su trabajo.  

Asimismo, el entorno educativo se beneficia enormemente de la luz natural. Los estudiantes expuestos a una buena iluminación en las aulas tienen un mejor rendimiento académico, mayor capacidad de atención y menor estrés. La luz natural también contribuye a crear un ambiente estimulante y agradable para el aprendizaje.  

El diseño y la construcción de espacios bien iluminados con luz natural no solo tienen un impacto positivo en nuestra salud física y mental, sino que también influyen en nuestro estado de ánimo, productividad y calidad de vida en general. En definitiva, la creación de entornos luminosos es esencial para fomentar el bienestar de las personas y promover una sociedad más saludable y feliz.